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APRIL ABIGAIL

“Es increíble que después de 3 años que veían a mamá como ‘Señora cálmese, no tiene nada la niña, es idea suya…’  finalmente recibí un diagnóstico que daba respuesta a lo que me sucedía.”

Me llamo April Abigail. Tengo 3 años actualmente. Todo el embarazo de mi mami fue muy bonito, muy esperado, todo era color de rosas y alegría. Mamá tomaba Mama-Care pensando en que tuviera buenos nutrientes y yo fierro y ácido fólico. Nada del seguro, todo aparte.

Estaba programada para nacer un 21 de diciembre pero todo se vino al suelo cuando a mitad de septiembre mamá empezó a notar que sus pies se hinchaban a tal punto que no podía usar zapatos ni calcetines porque nada le quedaba.  Preocupada, ella le comentó al ginecólogo sobre esto, a lo que el médico argumentó que era normal en las embarazadas,  que peor se pondría acercándose la fecha de parto.

Lo único que arrojaron los exámenes fue una anemia,  y mamá se asustó porque tomaba un hierro de buena calidad. Le mandaron exámenes especiales porque a pesar de subir la dosis de hierro la anemia siempre estaba presente.  Un día, trayendo los resultados de esos exámenes a la consulta llaman a mamita a pesarse y a tomarse la presión a lo cual la enfermera reaccionó con cara de susto preguntando si mamá padecía de hipertensión. Ella dijo: “No, ¿por qué?”  “Porque usted anda con la presión demasiado alta, tiene 160/90”.

Entonces la mandaron con el internista, y aquel doctor asustado, la revisa  y la manda con la ginecóloga en turno, la cual la manda a hospitalizarse en forma inmediata. Pasaron 5 días con medicamentos y la presión nunca cedió.  Una mañana deciden interrumpir el embarazo porque podía desprenderse la placenta y  morir ambas o una de las dos.  

Afortunadamente nací bien, de 33 semanas de gestación, aunque traía restricción de crecimiento ya para mi edad gestacional.  Mandan a mamá a la Unidad de Cuidados Intensivos  UCI y de inmediato a mí a  UCI Neonatal.  A las 4 horas presenté paro cardiorrespiratorio. Pasé entubada 4 días.  De ahí siguió fototerapia, antibióticos, tuve sepsis, no comí por 5 días pero no le explicaron a mamá el porqué. Así pasé 15 días…

Me dan de alta y finalmente nos fuimos a casa. Yo nací el 28 de octubre y regresamos un 11 de noviembre.

Cuando pensamos que todo aquello había quedado atrás,  a los 5 meses me enfermé de una gripa y terminé con mi primer episodio de bronquiolitis y neumonía y fue mi primera hospitalización. 

Cuando a los 6 meses recaí con lo mismo, esta vez fue peor porque  mis bronquios iban cerrados.  Fui de nuevo a UCI estuve ahí por días y luego en piso normal otros 7.  Ya era parte de nosotros estar en el hospital más que en casa.  A pesar de todo, siempre pensamos que no era normal eso.

Así pasé hasta los 8 meses que recaí con neumonía. Entonces lo asociaron a mi reflujo, y bueno,  pensamos que sería la última hospitalización por aquel mal.  Y parecía que todo había terminado cuando a los 11 meses enfermé de nuevo. Aquel cuadro parecía una gripa o una alergia al clima y pasé un mes así hasta que pagamos una clínica.  Me vio el pediatra que me salvo la vida,  y desde los 5 meses, me mandó un tratamiento con el que al tercer día mejoré.

Una noche de un 28 de marzo, un jueves santo (ya tenía yo 15 meses)  a las 2 am me empezó una ligera tos que luego se tornó más y más frecuente y agresiva. Mamá sabía que no andaba bien, y me puso nebulizaciones. En lo que estaba alistando las cosas para llevarme a emergencias, nota que mientras papá me nebulizaba yo no abría los ojos y forzaba el músculo de la garganta, como si me estuviera ahogando. Llegamos a emergencias, mi mamá corrió conmigo en brazos pidiendo ayuda: “La niña no está respirando bien”.  El pediatra en turno me miró asustado, y  me estabilizaron con nebulización de oxígeno más adrenalina.

Finalmente empezó a ceder aquella molesta tos y me mandaron placas: Las cuerdas vocales estaban inflamadas y el diagnóstico fue Crup.  Al día siguiente a las 6pm empecé de nuevo con la misma tos intensa y entonces me dieron tratamiento con esteroides y nebulización.  Mejoré, pero a los 2 años recaí con Crup.  Pasé 2 semanas hospitalizada.  Ese fue mi último ingreso al hospital.  

Después recaí con Crup en mayo de 2019 y pasé más de 4 semanas con aquella tos intensa. Mamá y papá no sabían que hacer.  Desesperados,  buscaron una clínica especializada en cosas de neumología y donde con mi historial, la doctora mandó una serie de pruebas: Tomografías, broncoscopía, en fin. Después  me mandaron a realizar exámenes de las IG en sangre, en los que salieron 3 IG alteradas y sólo una normal.

El alergólogo me diagnosticó con IDP, lo cual se manifiesta con alergias, en mi caso respiratorias. Es increíble que después de 3 años de tanto que decían que todo estaba normal, que veían a mamá como “Señora cálmese, no tiene nada la niña, es idea suya…”  finalmente recibí un diagnóstico que daba respuesta a lo que me sucedía.  No recibo tratamiento con Gammaglobulina porque no lo requiero, pero me dan atención la neumóloga, la gastroenteróloga por mi reflujo y el alergólogo.

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